viernes, 27 de julio de 2018

La segunda adolescencia


     Una definición de adolescencia es: “Período de la vida de la persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia, y el inicio de la edad adulta, momento en que se ha completado el desarrollo del organismo”, pero hace unos días en una charla con dos amigas llegamos a la conclusión de que hay una segunda adolescencia.

     Nuestro tema central, mientras tomábamos café y comíamos medialunas frente a la estufa como tres señoras en un club del adulto mayor, era la mala suerte con los hombres, la fobia al compromiso y la pelotudez crónica que estarían padeciendo algunas personas de nuestra edad.

     Al parecer a las chicas se les está complicando encontrar un tipo con una edad entre los veintisiempre y los treintaynunca, soltero, sin hijos, sin una ex psicópata, que no sea un pelotudo o parcialmente gay. ¿Qué clase de fenómeno social ocurre hoy en día como para que todos se desilusionen de todos?

     Vivimos en una época donde todo llega rápido, la vida es rápida, todo es inmediato. Con las redes sociales, las series online, aplicaciones para conocer personas, hemos aprendido a no esperar y eso nos vuelve impacientes. Al menos yo no recuerdo como era mirar una serie y tener que esperar 7 días para ver un capitulo y hago maratones obsesivas y lo que años atrás me hubiera llevado meses ahora lo hago en 2 días. Conocer a alguien (por conocer me refiero a conocer a la persona civilizadamente) llevaba un par de salidas, charlas por teléfono (fijo) y después se daba el paso a la cama, el cortejo o llamenlo como quieran ya no existe. Hoy agregas a alguien a tu red social favorita, te ahorras el tema de las salidas conociéndote por mensajes y eso nos habilita a que en el primer encuentro (para los más recatados el segundo) ya puede haber sexo porque de seguro en la charla por mensajes ya se habló hasta de la posición favorita, se mandaron fotos en bolas y de la ropa interior que planean usar esa noche.

     No todos buscamos nuestra media naranja en la vida, algunos solo queremos comer mandarinas. El instinto sexual está ahí como todos los instintos para satisfacerlo y muchos hombres como mujeres solo buscan sexualidad en otro ser y eso está bien. El problema es cuando el otro no entiende que no queremos amor, que lo citamos en un motel no en la puerta del registro civil, una relación sin máscaras, clara desde el principio, es sana.

     Pero la paranoia por fantasmas del pasado, el miedo a que “me quieran atrapar nuevamente” nos vuelve medio bichos a la hora de conocer gente nueva.
Es que a esta edad (y voy a hablar desde el punto de vista femenino/gay) la mayoría de los hombres que están disponibles hace poco terminaron un larga relación y están sintiendo nuevamente ese gustito a libertad, fiesta y sexo sin control siempre y cuando no estén en medio de una batalla legal de divorcio o custodia de hijos que los obliga a contenerse. Están viviendo su segunda adolescencia.

     Esta etapa, como dije, viene acompañada de una gran fobia al compromiso, a que alguien nos conozca de verdad. La vida de estos especímenes se reduce a trabajar, jugar al fútbol con amigos, salir con amigos y básicamente darle a todo lo que se mueva teniendo como guía espiritual a las Azúcar Moreno y su sabio “SOLO SE VIVE UNA VEZ” y con esta frase como premisa van por la vida cagándose en los sentimientos de los demás. Si solo querés sexo y yo también, genial; lo hablamos y la pasamos genial los dos. Pero si uno de los dos no está en esa onda también tendría que decirlo para que nadie pierda el tiempo y cada cual siga su camino: uno hacia la familia perfecta, la casa, los hijos y el perro y el otro, el camino de la lujuria, la joda, el alcohol y orgías romanas. Pero sin lastimar a nadie.

     Una amiga estaba conociendo a un tipo, estaban saliendo, aparentemente estaba todo bien hasta que en un momento a este treintañero en su segunda adolescencia le vino una especie de brote amoroso y le dijo que sentía que ella solo lo usaba para tener sexo. Si, como lo leen. Obviamente con otra amiga le dijimos que eso sonaba a excusa barata, a “no tengo ganas de seguir viéndote así que me pondré en el rol de victima para no sentirme tan mal conmigo mismo y vos con tus sentimientos pueden comprarse un volante y manejarse”. Y ahí quedó la otra pobre sintiéndose Doña Bárbara la devoradora de hombres cuando no es así.

     Otra amiga que tiene claro que solo quiere satisfacer su instinto, estuvo chateando con un tipo unos días con un tipo que conoció en un baile, salieron, tuvieron sexo, la pasaron genial y quedó todo bien. Días después continuaron la charla por mensajes, hablaron de repetir el encuentro y de todo lo que se iban a hacer mutuamente durante el mismo. Semanas después sigue esperando que el tipo de señales de vida, desapareció. ¿Qué onda? El hecho de cruzarte con una mujer que tiene claro lo que quiere ¿reduce el tamaño de tus testículos? ¿Te sentís menos hombre? ¿Se ve dañado tu ego falocéntrico?

     Insisto, mientras las dos personas (o las personas que sean, ¿Quién es uno para juzgar?) estén de acuerdo, todo está permitido. Obviamente esto no aplica solo para hombres, también hay mujeres viviendo su segunda adolescencia. Con la misma premisa de que solo se vive una vez, su vida se reduce a trabajar, salir con amigas, tomar con amigas y darle a todo lo que se mueva que les agrade.

     Por otro lado y también de ambos sexos están las personas que después de un largo noviazgo y vuelta a la soltería a los treintaynunca optan por hacer una especie de viaje interior, ya entendieron la idea de que “si no se aman a ellos mismos no van a poder amar a otro”. Entonces se dedican a los libros de auto-ayuda, mens sana in corpore sano (básicamente rogar para que se nos conceda na mente sana en un cuerpo sano) y algunos más radicales se vuelven veganos, lechuguinos adictos al gym y las cremas o escriben un blog.

     Personalmente ya viví mi segunda adolescencia y me aburrió, el cuerpo ya no da y por eso hoy por hoy sigo en ese viaje introspectivo y me agrada. Al principio da miedo porque por más que se trate de nosotros mismos, muchas veces no sabemos que vamos a encontrar y si ese YO que estamos por conocer nos va a caer bien. Por eso tengo la teoría de que hay personas que no pueden estar solas y van de relación en relación, cometiendo siempre los mismos errores y sufriendo una y otra vez. De verdad admiro la capacidad para enamorarse que tienen algunos pero a la vez me pregunto: ¿tanto miedo te da estar solo? ¿Pasar tiempo con vos mismo? ¿Hablarte? ¿Conocerte? No olvides que la relación más duradera que vas a tener y a la que siempre vas a volver, es la que tenés con vos mismo.

     Después de este tiempo que llevo conociéndome, hablo conmigo mismo y me digo: “MIGOMISMO sos genial, te amo… te he dejado varias veces por otras personas pero siempre vuelvo, sé que siempre me vas a perdonar y vas a estar dispuesto a seguir este viaje juntos”.



viernes, 20 de julio de 2018

El desamor y el síndrome de Cleopatra


     Estoy seguro de que si digo: “Levanten las manos los que han tenido mala suerte en el amor” La mayoría de los teclados y teléfonos del mundo quedan solos. Porque es que todos en algún momento de nuestras vidas sufrimos por amor, sentimos que morimos, que el mundo se nos viene encima, queremos llorar en posición fetal escuchando música deprimente (¿Por qué hacemos eso?) pero siempre después de un duelo cuyos tiempos son muy personales nos damos cuenta que el sol vuelve a brillar y la vida sigue.

     Y si aún no te pasó de seguro compartiste un trago con un amigo o amiga a la que si le pasó y como buen amigo le ayudaste a juntar los pedazos de corazón que le quedaron y te emborrachaste de onda para ayudar a olvidar las penas y los penes. De seguro terminaste abrazado a la víctima llorando como loco intentando convencerla de que todo va a estar bien aunque en ese momento le chupe un huevo.

     Yo (adicto al drama) siempre opté por encerrarme en mi casa, servirme un whisky o una copa de vino, buscar la música más deprimente que encontrara (hoy en youtube pero alguna vez tuve que buscar entre mis carpetas de música descargada de Ares  y reproducirla en Winamp… ¡que vejez!) arrecostarme llorando a la pared y deslizarme hasta quedar sentado en el piso como una doncella en su palacete devastada por la muerte de su caballero en la guerra contra algún reinado cercano que quería apropiarse de nuestras tierras, pobre… al menos murió por amor a su tierra y a mí. Después se me empezaban a enfriar las nalgas y caía en la realidad de que ni el bastardo era un caballero, ni había ido a la guerra y por desgracia no había muerto así que me levantaba, tomaba otro trago y ponía música alegre y me ponía a danzar cual odalisca epiléptica celebrando la vida de soltero (si, lo sé, mis duelos son muy breves).

     Pero para saber que no estamos tan solos y nos enojemos con la gente de nuestra época quiero que sepan que esto no es de ahora porque ya en el 48 A.C la mismísima Cleopatra pasaba por lo mismo. Y uno piensa: si a Cleo que fue la última reina del antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica, conquistó imperios y hablaba 9 idiomas tenia mala suerte en el amor ¿qué queda para uno que es un simple mortal?

     Cleopatra se acostó con Julio Cesar intentando buscar un alianza con los romanos y así evitar una invasión (cada cual usa las tácticas de guerra que puede), ella tenía 21 y Julio 52 y era casado, un mujeriego y fiestero bárbaro. Después de unos meses tuvo un hijo y otros meses después asesinaron a Julio Cesar.
Después se enamoró de Marco Antonio que había sido amigo de Julio Cesar, por temas políticos que no vienen al caso, Marco Antonio tuvo que volver a roma después de pasar un invierno de joda y sexo con Cleo. Una vez en Roma tuvo que cumplir la promesa de casarse con una tipa llamada Octavia mientras Cleo paría gemelos en Egipto y recién 4 años después se volvieron a ver. Después de pasarla bomba con sus dos esposas y todos sus hijos a Marco Antonio le llegó información falsa de que había muerto Cleo y el boludo se clavó una daga en el estómago, ahí se lo llevaron medio muerto a Cleo que esta vivita y coleando y murió en sus brazos. Cuando los romanos la acusaron de brujería, lujuria, incesto (porque para ser reina se tuvo que casar con su hermano de 11 años que después intentó envenenarla para reinar el solo pero le salió mal) y otras cosas, ella, antes muerta que sencilla y esclava del emperador romano se suicidó haciéndose picar por una cobra egipcia.

     Igual creo que el problema de Cleopatra radicó principalmente en haberse metido con hombres casados, nada bueno puede salir de eso. Por eso propongo que a todo aquel que tenga mala suerte en el amor una y otra y otra vez y los/las que tienen debilidad por las personas que ya están comprometidas se le diagnostique con el Síndrome de Cleopatra.
Y acá quiero resaltar dos grupos de amantes citando a la gran comediante chilena Natalia Valdebenito:
El que no pierde la fe: ese que lleva 5 años de amante y todavía cree que en algún momento lo van a elegir por sobre la familia (abrazo para ellos y ellas) y lo tienen ahí sentado en el banco de suplentes con mentiritas como “es que estamos muy mal”, “yo duermo en un sillón”, “necesito un tiempo por mis hijos” y otras más que si mi sobrina de 4 años se esmera un poco dice unas más elaboradas.
La chantajista experta: esa que en poco tiempo al casado le metió un hijo y le sacó plata, auto, departamento y si algo le molesta amenaza con contar todo. El fin de semana sabe dónde va a estar el hombre con la familia y se pone lo más sexy que encuentra y justo se va a pasear ahí y lo mira desafiante desde lejos. Sabe que tiene el poder.

     El problema de que te guste alguien que ya está en pareja es que una vez que uno acepta ser amante hay reglas que tiene que seguir y no puede romper: no quejarse, no llamar y estar siempre listo como un niño explorador son las principales.
¿De verdad estás dispuesto a aceptar las sobras de tiempo, cariño y sexualidad de otro? Que la soledad y las ganas de ser amado no te lleve a aceptar menos de lo que mereces. Habla con cualquier conocido o conocido de conocido y vas a ver que los casos en que el hombre elige a la amante por sobre su pareja son contados con los dedos de una mano y te sobran un montón de dedos y me refiero a casos de simples mortales, gente común como tú o como yo. De famosos solo conozco a la China Suarez y Benjamin Vicuña pero de seguro vive con el temor de que le haga a ella lo que le hizo a la otra y no debe estar bueno vivir así.

     Obviamente uno no va a llegar al extremo de Cleo y matarse por un bastardo que no vale la pena además que encontrar una cobra egipcia en Uruguay al menos está medio complicado y una víbora autóctona no tiene ningún glamour.

     Lo peor de estos ejemplares (y hablo desde la experiencia) es el casado que te exige fidelidad: Yo estoy con mi mujer y con vos, vos sólo estas conmigo. ¿¡Peeeeerdoooon?! Si, esas cosas pasan. La expresión máxima de la hipocresía y obvio que mientras me divirtió le hice creer que así era, que yo era la versión gay de Penélope y tejía y destejía esperando que el tuviera tiempo para verme. Tierno, me re creía.

     No te compliques la existencia y si querés estar en pareja busca o espera que aparezca alguien que esté al 100% para vos emocional y sexualmente. No le alimentes el ego a un hipócrita que si no le importa nada lastimar a otra persona tampoco le va importar lastimarte a vos llegado el momento. Quiérete y priorízate siempre.

     Y como leí en una página por ahí les digo: No hagas prioridad a alguien que es feliz en otra vida, en otra historia, en otros brazos, en otro rumbo que no es el tuyo, no aceptes migajas de tiempo, ni sobras de amor, mereces a alguien que esté para ti y contigo siempre, eso de "a ratitos" es devaluarte demasiado.



viernes, 13 de julio de 2018

Sobre los miedos


Hace días que ando como perdido, no solo de la escritura sino de la vida en general pero supongo que son cosas normales de esta edad. Igual en estos días mi cabeza no paró de pensar boludeces, como siempre.

Sigo con licencia médica desde mi operación de columna por algunas complicaciones que según el doc. son normales (pero entre nos, ni él se lo cree). O sea que sigo teniendo mucho tiempo libre ya que no puedo hacer abandono de mi domicilio y me estoy volviendo loco mirando las paredes y techos de mi departamento, se sorprenderían del grado de detalle con que los conozco ya. Pero con esto de la complicación que sin entrar en detalles asquerosos por más que los amo solo voy a decir que la herida de mi espalda se hinchó y explotó la semana pasada. Me pegué el susto de mi vida y algo que todos conocemos se apoderó de mí: EL MIEDO. Y desde entonces y por conversaciones sobre la vida con algunos amigos me di cuenta de que los miedos cambian con los años.

Cuando era pequeño amaba las películas de terror (y las amo hoy también) pero después de verlas les rogaba a mis padres que me dejaran dormir con ellos. Así fue que me volví fan de Freddy, Chucky, Jason, muertos vivientes y hechos paranormales. Tan fan soy que con 30 años hace unos días hice una maratón de películas de Chucky, el muñeco diabólico. En serio, todas: Chucky, Chucky 2, Chucky 3, La novia de Chucky, El hijo de Chucky, La maldición de Chucky y Chucky 7. Me di cuenta de que él ya no me da miedo, me da risa, conozco los diálogos, los errores en algunas escenas, ¡soy un puto experto en Chucky!

Pero esto no es un texto tan tonto y banal, lo prometo. Conversando sobre mi miedo a quedar paralitico por alguna complicación, me di cuenta de la variedad de miedos que entran a esta edad pero hay dos en los que quiero centrarme: miedo a quedarse solo (soltero) y miedo a morir (en mi caso sería más a morir solo de soledad y mal vestido como ya se los dije).

Personalmente no entiendo el miedo a morir, es algo inevitable y que va a ocurrir más acá o más allá. Hacia allá vamos todos, a morir. Pero en una amiga particularmente llega al punto de que no puede hablar mucho del tema porque le viene una especie de ataque de pánico con ganas de llorar porque no quiere morir. Para complicarse un poco más está pensando en tener alguna religión de cabecera como para creer en algo superior que la haga sentir menos temerosa frente al tema. Ya intenté explicarle que uno no puede ir a recorrer todas las iglesias como en una especie de casting espiritual a ver cuál le acomoda más. Tampoco entiendo la forma en que eso se puede hacer porque para empezar no creo en las religiones pero supongo que podría ayudarla a confeccionar una especie de formulario para que vaya llenando a medida que recorra iglesias católicas, sinagogas, templos budistas, umbandistas, evangélicos, etc. Debería tener preguntas básicas como: ¿Cómo piensan protegerme de la muerte? ¿Qué opina sobre la vida eterna? ¿Es bueno el servicio de buses en la zona? ¿Tema diezmo, es obligatorio? ¿Violan muchos niños? ¿Qué opinan de los homosexuales? (porque obvio que en algún momento me va a pedir que la acompañe y tenemos que estar al tanto).
Si bien soy la clase de persona que prueba todo en la vida, tengo mis límites y la religión es uno de ellos. Jamás de los jamases podría pertenecer a la secta católica, llevo años discutiendo con los fans de dios y no hay nada peor que el fanatismo religioso, lo considero incluso peor que el político o futbolero.

Me pone de pésimo humor que alguien me diga que no soy un buen ser humano y que voy a arder en los mármoles del infierno por el simple hecho de que me gustan personas de mí mismo sexo. Y lo peor de todo es que para todo tienen fundamentos: bíblicos. Insulta a sus madres pero no te metas con las sagradas escrituras que al parecer tienen la respuesta a todo y cuando uno se instruye, las lee buscando falacias con las cuales hacer el intercambio de opiniones más entretenido con un poco de sarcasmo, te dicen que no van a discutir con un sodomita adorador de satán y a mí nadie me deja con la palabra en la boca o en el teclado así que sigo.
Es muy loco que me digan que no soy normal basándose en un libro en el que una serpiente habla, una mujer queda embarazada de una paloma poseída por el espíritu santo, el Jesús convierte agua en vino, camina sobre el agua, muere y resucita… todo muy normal obvio. Esto sin mencionar que cuando empezás a decirles cosas que también dice la biblia que no deben hacerse y de seguro todos las hacen se ofenden, como tener tatuajes, usar poliéster o mezcla de tejidos, el coitus interruptus, vestir con oro (el vaticano nunca llegó a Deuteronomio o Timoteo), comer mariscos (niños si, camarones no) y como esas otro montón de cosas graciosas, sin pasar por alto dos historias de amor gay que también están ahí.

No quiero desviarme del tema con mi fanatismo anti-religioso. Así que resumamos que el miedo a la muerte no puede darte miedo, a lo sumo incertidumbre por no saber cuando será. Puede ser ahora, o ahora, o tal vez ahora, o ya mismo, o en 30 años, da igual así que relajen el ano y disfruten la vida en vez de preocuparse por cuanto va a durar.

El miedo a quedarse solo y por solo me refiero a la gente que le teme a la soledad de amor, a llegar a la vejez sin su alma gemela, sin su media naranja, a no tener un viejo/vieja a su lado creo que es un poco más peligroso. Ese temor puede llevarnos a conformarnos con el primero que nos diga que quiere pasar el resto de su vida con nosotros y creo firmemente que muchas veces eso más que miedo a estar solos es miedo a conocernos a nosotros mismos, a pasar tiempo con uno mismo, no sabemos lo que podemos llegar a encontrar en medio de un viaje a nuestro interior. Y es que es tan triste ver como hay gente que se queda para siempre estancado en una relación que no va a ningún lado porque prefieren eso a estar solos. ¿Va a llegar una edad en que vamos a decir: “no importa con quien pero no quiero estar solo”? Le rogaré al dios en que no creo para que eso no me ocurra.

Ese no es uno de mis miedos, ya que la soledad no es algo que me agobie, disfruto muchísimo de mi compañía (obvio, ¡soy genial!) y sé por sobre todas las cosas que mis amigos y mi familia van a estar ahí para darme los remedios, alcanzarme la chata o cambiarme los pañales como yo voy a estar para ellos hasta que ya no los reconozca al menos.

De verdad, sea cual sea el miedo que te invada de vez en cuando o esos pensamientos que te hacen maquinar antes de dormir como mirar el lado vacío de tu cama, pensar que alguien podría estar ahí, que alguien estuvo ahí o si alguien estará ahí, cuando te da pereza cocinar para vos solo, cuando miras una peli y no tenés con quien comentarla… da vuelta la situación y mira el lado positivo: la cama entera para vos, más comida para vos y la tranquilidad de disfrutar concentrado una peli.

No podemos saber si va a llegar la relación que estas esperando y si llega no podemos saber cuánto va a durar y si termina no sabemos si va a llegar otra. Por eso hay una relación que no debemos descuidar y es la relación con la persona que nos va a acompañar siempre, aunque a veces nos caiga pésimo, nos odiemos y después nos amiguemos… Esa relación que no precisa un “hasta que la muerte los separe” es la relación que tenemos con nosotros mismos, esa es la persona en la que tenemos que enfocarnos, conocer cada día más a fondo y disfrutar cada segundo que tengamos a solas.

Recuerden que “antigüedad configura el grado” así que la relación contigo mismo siempre va a ser la relación más duradera que hayas tenido. Disfruta de un buen café contigo. Como decía en el pronaos del templo de Apolo en Delfos: NOSCE TE IPSUM (conócete a ti mismo).



La segunda adolescencia

     Una definición de adolescencia es: “ Período de la vida de la persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el fin...