viernes, 13 de julio de 2018

Sobre los miedos


Hace días que ando como perdido, no solo de la escritura sino de la vida en general pero supongo que son cosas normales de esta edad. Igual en estos días mi cabeza no paró de pensar boludeces, como siempre.

Sigo con licencia médica desde mi operación de columna por algunas complicaciones que según el doc. son normales (pero entre nos, ni él se lo cree). O sea que sigo teniendo mucho tiempo libre ya que no puedo hacer abandono de mi domicilio y me estoy volviendo loco mirando las paredes y techos de mi departamento, se sorprenderían del grado de detalle con que los conozco ya. Pero con esto de la complicación que sin entrar en detalles asquerosos por más que los amo solo voy a decir que la herida de mi espalda se hinchó y explotó la semana pasada. Me pegué el susto de mi vida y algo que todos conocemos se apoderó de mí: EL MIEDO. Y desde entonces y por conversaciones sobre la vida con algunos amigos me di cuenta de que los miedos cambian con los años.

Cuando era pequeño amaba las películas de terror (y las amo hoy también) pero después de verlas les rogaba a mis padres que me dejaran dormir con ellos. Así fue que me volví fan de Freddy, Chucky, Jason, muertos vivientes y hechos paranormales. Tan fan soy que con 30 años hace unos días hice una maratón de películas de Chucky, el muñeco diabólico. En serio, todas: Chucky, Chucky 2, Chucky 3, La novia de Chucky, El hijo de Chucky, La maldición de Chucky y Chucky 7. Me di cuenta de que él ya no me da miedo, me da risa, conozco los diálogos, los errores en algunas escenas, ¡soy un puto experto en Chucky!

Pero esto no es un texto tan tonto y banal, lo prometo. Conversando sobre mi miedo a quedar paralitico por alguna complicación, me di cuenta de la variedad de miedos que entran a esta edad pero hay dos en los que quiero centrarme: miedo a quedarse solo (soltero) y miedo a morir (en mi caso sería más a morir solo de soledad y mal vestido como ya se los dije).

Personalmente no entiendo el miedo a morir, es algo inevitable y que va a ocurrir más acá o más allá. Hacia allá vamos todos, a morir. Pero en una amiga particularmente llega al punto de que no puede hablar mucho del tema porque le viene una especie de ataque de pánico con ganas de llorar porque no quiere morir. Para complicarse un poco más está pensando en tener alguna religión de cabecera como para creer en algo superior que la haga sentir menos temerosa frente al tema. Ya intenté explicarle que uno no puede ir a recorrer todas las iglesias como en una especie de casting espiritual a ver cuál le acomoda más. Tampoco entiendo la forma en que eso se puede hacer porque para empezar no creo en las religiones pero supongo que podría ayudarla a confeccionar una especie de formulario para que vaya llenando a medida que recorra iglesias católicas, sinagogas, templos budistas, umbandistas, evangélicos, etc. Debería tener preguntas básicas como: ¿Cómo piensan protegerme de la muerte? ¿Qué opina sobre la vida eterna? ¿Es bueno el servicio de buses en la zona? ¿Tema diezmo, es obligatorio? ¿Violan muchos niños? ¿Qué opinan de los homosexuales? (porque obvio que en algún momento me va a pedir que la acompañe y tenemos que estar al tanto).
Si bien soy la clase de persona que prueba todo en la vida, tengo mis límites y la religión es uno de ellos. Jamás de los jamases podría pertenecer a la secta católica, llevo años discutiendo con los fans de dios y no hay nada peor que el fanatismo religioso, lo considero incluso peor que el político o futbolero.

Me pone de pésimo humor que alguien me diga que no soy un buen ser humano y que voy a arder en los mármoles del infierno por el simple hecho de que me gustan personas de mí mismo sexo. Y lo peor de todo es que para todo tienen fundamentos: bíblicos. Insulta a sus madres pero no te metas con las sagradas escrituras que al parecer tienen la respuesta a todo y cuando uno se instruye, las lee buscando falacias con las cuales hacer el intercambio de opiniones más entretenido con un poco de sarcasmo, te dicen que no van a discutir con un sodomita adorador de satán y a mí nadie me deja con la palabra en la boca o en el teclado así que sigo.
Es muy loco que me digan que no soy normal basándose en un libro en el que una serpiente habla, una mujer queda embarazada de una paloma poseída por el espíritu santo, el Jesús convierte agua en vino, camina sobre el agua, muere y resucita… todo muy normal obvio. Esto sin mencionar que cuando empezás a decirles cosas que también dice la biblia que no deben hacerse y de seguro todos las hacen se ofenden, como tener tatuajes, usar poliéster o mezcla de tejidos, el coitus interruptus, vestir con oro (el vaticano nunca llegó a Deuteronomio o Timoteo), comer mariscos (niños si, camarones no) y como esas otro montón de cosas graciosas, sin pasar por alto dos historias de amor gay que también están ahí.

No quiero desviarme del tema con mi fanatismo anti-religioso. Así que resumamos que el miedo a la muerte no puede darte miedo, a lo sumo incertidumbre por no saber cuando será. Puede ser ahora, o ahora, o tal vez ahora, o ya mismo, o en 30 años, da igual así que relajen el ano y disfruten la vida en vez de preocuparse por cuanto va a durar.

El miedo a quedarse solo y por solo me refiero a la gente que le teme a la soledad de amor, a llegar a la vejez sin su alma gemela, sin su media naranja, a no tener un viejo/vieja a su lado creo que es un poco más peligroso. Ese temor puede llevarnos a conformarnos con el primero que nos diga que quiere pasar el resto de su vida con nosotros y creo firmemente que muchas veces eso más que miedo a estar solos es miedo a conocernos a nosotros mismos, a pasar tiempo con uno mismo, no sabemos lo que podemos llegar a encontrar en medio de un viaje a nuestro interior. Y es que es tan triste ver como hay gente que se queda para siempre estancado en una relación que no va a ningún lado porque prefieren eso a estar solos. ¿Va a llegar una edad en que vamos a decir: “no importa con quien pero no quiero estar solo”? Le rogaré al dios en que no creo para que eso no me ocurra.

Ese no es uno de mis miedos, ya que la soledad no es algo que me agobie, disfruto muchísimo de mi compañía (obvio, ¡soy genial!) y sé por sobre todas las cosas que mis amigos y mi familia van a estar ahí para darme los remedios, alcanzarme la chata o cambiarme los pañales como yo voy a estar para ellos hasta que ya no los reconozca al menos.

De verdad, sea cual sea el miedo que te invada de vez en cuando o esos pensamientos que te hacen maquinar antes de dormir como mirar el lado vacío de tu cama, pensar que alguien podría estar ahí, que alguien estuvo ahí o si alguien estará ahí, cuando te da pereza cocinar para vos solo, cuando miras una peli y no tenés con quien comentarla… da vuelta la situación y mira el lado positivo: la cama entera para vos, más comida para vos y la tranquilidad de disfrutar concentrado una peli.

No podemos saber si va a llegar la relación que estas esperando y si llega no podemos saber cuánto va a durar y si termina no sabemos si va a llegar otra. Por eso hay una relación que no debemos descuidar y es la relación con la persona que nos va a acompañar siempre, aunque a veces nos caiga pésimo, nos odiemos y después nos amiguemos… Esa relación que no precisa un “hasta que la muerte los separe” es la relación que tenemos con nosotros mismos, esa es la persona en la que tenemos que enfocarnos, conocer cada día más a fondo y disfrutar cada segundo que tengamos a solas.

Recuerden que “antigüedad configura el grado” así que la relación contigo mismo siempre va a ser la relación más duradera que hayas tenido. Disfruta de un buen café contigo. Como decía en el pronaos del templo de Apolo en Delfos: NOSCE TE IPSUM (conócete a ti mismo).



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