A los 20 uno ofrece la casa para juntarse con amigos las 24 horas los 365 días y se vuelve como una especie de sede social, donde entre vinos de dudosa procedencia que te hacen vomitar de colores extraños y charlas no muy profundas uno pasa el tiempo y lo disfruta. Es esa etapa en la que tu adolescencia recién dijo "adiós" y se fue para no volver pero todavía no estas listo o nos negamos a aceptar que ya somos grandes y tenemos responsabilidades que asumir. Teniendo en cuenta que a esa edad cuando recién empiezas la universidad lo mas responsable que haces es organizar una tarde de estudios con algunos amigos, sabiendo que a los 2 horas (con suerte) van a estar agotados, se va a sentir el olor a neurona quemada en el ambiente y va a terminar todo en una "vaquita" para comprar alcohol y desestresarse el resto de la tarde-noche.
Con mis amigos particularmente nos daban esos arranques de responsabilidad erudita y nos juntábamos a estudiar aunque todos estuviéramos cursando carreras distintas, 45 minutos máximo creo que llegó a durar la concentración antes de que alguno que estaba haciendo zapping en la tele gritara que estaban dando una película buenísima y termináramos todos sentados en el sillón, con una mínima culpa rezando para que los conocimientos se pasaran de los libros a nuestras mentes por ósmosis. (¿Me van a decir que nunca durmieron con un libro abajo de la almohada esperando al otro día saber todo lo que había adentro sin siquiera haberlo abierto? ¡yo si!)
A los 30 las cosas cambian, aunque sea un poco, pero cambian. Las reuniones con los amigos son mas limitadas debido a los diferentes horarios de todas nuestras actividades (por suerte, porque con lo histérico que soy hoy en día no podría pasar con mi casa llena de gente todo el tiempo).
Uno de verdad se vuelve mas responsable y trabaja todo el mes y en cuanto cobra paga todas las cuentas para saber con cuanto dinero va a contar el resto del mes y quizás, con suerte darte algún "gustito". Personalmente pago todas mis cuentas y en la primer semana del mes mi contabilidad ya está en números rojos pero mi alma responsable está tranquila y en paz.
Viviendo solo la alimentación es todo un tema, cocinar para uno solo es super aburrido y no se si a todos les pasa pero yo no conozco la medida de arroz o fideos para mi sólo, no tengo un punto medio: o es una porción que no alcanza ni para un bebé o cocino para todo el edificio, de verdad, un horror. Los que me conoces saben que la alimentación no es un tema que me quite mucho el sueño básicamente porque me alimento solo cuando siento hambre y eso ocurre día por medio y me esmero en la cocina solo cuando vienen mi familia o amigos a comer; después con café, mate y galletas con queso o mermelada uno se maneja.
Cuando cumplí 30 hubo otro tema que empezó a estar presente en mi mente mas tiempo que las cuentas por pagar: la muerte.
Seamos realistas, siempre supe que me voy a morir en algún momento, no me da miedo morir pero si me espanta la idea de morirme estando solo, que nadie se de cuenta y encuentren días después mi cuerpo en estado de putrefacción (ahí nomas quedo todo el glamour y el estilo del puto), lo bueno es que no tengo animales así que me ahorro la parte de que los gatos empiecen a comer mi cara después de unos días.
Descubrí que hay actividades muy nobles y aparentemente inofensivas que me pueden matar y voy a mencionar las dos mas graves.
1) DORMIR: es mi actividad favorita, amo dormir a tal punto que me genera envidia pensar en los Koalas que descaradamente duermen 22 horas al día. Pero nunca me puse a pensar que dormir podía llegar a ser una actividad mortal. Hasta hace no mucho tiempo solía ser muy inquieto para dormir: me acostaba en un lado de la cama y despertaba en otro con casi toda la ropa de cama en el piso, llegue a pensar que mientras duermo era poseído por un bailarín profesional de malambo y daba un show toda la noche. Una noche, el ser tan inquieto me pasó factura, en un momento desperté con dificultad para respirar y medio dormido no entendía que pasaba hasta que me di cuenta de que de tanto dar vueltas la sabana se había enrollado y cual serpiente se había enredado en mi cuerpo hasta el cuello y estando dormido creo que quería taparme mejor y ¡lo único que hacia era ahorcarme! Casi me suicido sin querer así que desde ahí duermo quietito como Drácula en su cajón.
2) LIMPIAR: es mi segunda actividad favorita ya que soy un histérico de la limpieza (si fuera koala, después de dormir 22 horas me levantaría las otras 2 a limpiar para volver a dormir). Nunca nada me hizo presagiar que una actividad tan higiénica y responsable como limpiar el baño de mi casa pudiera ser peligroso y humillante. El año pasado, mientras limpiaba el baño un día escuchando música árabe (la recomiendo para limpiar sobre todo si se ponen a bailar con los trapos hasta parecer odaliscas epilépticas), muy mal vestido al borde de la indigencia con una remera toda manchada de cloro, un short espantoso enorme, medias y chinelas, en un momento resbale y caí. Solo por unos centímetros de mucha suerte no me partí la cabeza contra el water. Me levanté y después de tocarme la cabeza y ver que no había sangre me miré en el espejo y me dije a mi mismo: "mi mismo, ¿te das cuenta que casi morimos y nadie iba a saber? Iban a encontrar mi cadáver quien sabe cuando y lo peor de todo: ¡VESTIDO ASÍ!" Por eso decidí tomar cartas en el asunto, llamé a mi querida amiga Victoria y en un solemne acto le hice entrega de un juego de llaves de mi casa y las instrucciones a seguir el día que encuentre mi cadáver en el suelo que están compuestas de una sola orden: Antes de llamar a la policía tiene que vestirme con ropa decente y si tiene tiempo ponerme un poco de base y cubre ojeras.
A pesar de las actividades casi mortales, las noches de frío en el invierno que miras a un costado y la cama parece mas grande de lo que es de lo vacía que está y algunos otros pocos detalles, vivir solo a los 30 es maravilloso y mas si ya experimentaste la convivencia (ese será otro tema). Hacés lo que querés, cuando querés con quien querés sin darle explicaciones a nadie, hay un estado de paz mental mas fácil de alcanzar salís y entras cuando te da la gana, comes si tenes ganas, lo que tengas ganas y donde tengas ganas: por ejemplo, en estos momentos estoy parado en la cocina, tomando un café, escribiendo con la computadora sobre la mesada... ¿porque? ¡Porque puedo! Y sobre todo porque tengo la conciencia tranquila de que si no contesto el teléfono por un máximo de 8 horas, Victoria vendrá y va a dejar mi cadáver dioso porque puedo tolerar la soledad, pero la humillación post-mortem ¡NO! Pasé mi vida preocupado de verme bien y combinar mi ropa y tengan por seguro que la ultima vez que me vean no será la excepción





